02/08/2009
La senda del Western
Texto de Sara Sans
Fotos de Vicenç Llurba
Un complejo hotelero rememora con todo lujo de detalles la aventura de una familia de Missouri que encontró camino de California una mina de oro y levantó una próspera ciudad. Con la ayuda de archivos históricos, artesanos y nuevas tecnologías, la imitación de aquella odisea americana se ha levantado en Port Aventura (Tarragona) para los nostálgicos del Far West.

El Gold River simulado recorre el complejo hotelero y muere en tres piscinas que tienen el fondo oscuro para parecer lagos
Aventura ha abierto las puertas del hotel temático más grande de Europa, el Gold River. Diez hectáreas de puro Lejano Oeste ubicadas junto al parque temático de la Costa Daurada.
La fachada de la mansión de Lucy es una de las más espectaculares, y su interior, el más lujoso y elegante de este nuevo complejo residencial, que cuenta con una superficie total construida de 30.000 metros cuadrados y capacidad para unos 1.500 clientes. En un tiempo récord de 18 meses, Port Aventura ha construido este hotel con estructura victoriana que ha supuesto una inversión de unos 70 millones de euros. La recepción está en el supuesto Ayuntamiento de la ciudad, el City Hall, y las habitaciones (202 dobles y 126 apartamentos con cocina y una o dos habitaciones cada uno) se distribuyen a lo largo de la Main Street y las 24 cabañas (también con cocina y dos habitaciones) rodeadas de pinos y con acceso independiente. El complejo cuenta con cuatro piscinas (una exclusiva para uso de los clientes de la Lucy’s Mansion), un supermercado, cuatro restaurantes y tres bares.
Los Norton y la joven pareja Callaghan se instalaron junto a un río, el Gold River, que ahora cruza el nuevo complejo y que tras superar varias cascadas y diques se transforma en tres lagos (las tres piscinas), cuyo fondo se ha pintado de negro para simular profundidad, pureza de agua y conseguir un efecto espejo. Como de costumbre, Lucy y su madre decidieron ir a ese río a lavar la ropa. Hacía mucho calor y se bañaron. Fue allí donde Lucy encontró una piedra. Era oro y esa misma noche Stewart Callaghan partió hacia el este para registrar la mina. Meses después regresó y bautizaron la ciudad como Sullivan, en honor al amigo comerciante de Missouri que les había prestado dinero para su travesía hacia el Lejano Oeste. A partir de entonces la ciudad no hizo más que crecer. Las caravanas que iban hacia California se desviaban hacia la próspera Sullivan, que en Robert y Elisabeth Norton y su única hija, Lucy, casada con Steward Callaghan, abandonaron su Missouri natal en busca de una vida mejor en la próspera California. Corría el año 1800 y con la fiebre del oro en su máximo apogeo miles de familias recorrían la senda de Santa Fe con la esperanza de hacerse ricos. Tras un penoso y duro inicio de viaje, con ataques de indios y forajidos incluidos, cuando cruzaron la frontera de Colorado, la familia se paró junto a un río a descansar. Allí cambió su fortuna. Hallaron una mina de oro y fundaron la ciudad de Sullivan. Esa aventura se ha recreado en un hotel de 502 habitaciones distribuidas por sus pintorescos edificios victorianos y en cabañas de madera rodeadas de verde. Port 1857 ya tenía escuela, supermercado, dispensario médico, prisión y burdel, y en 1886 se construyó la primera estación de tren.
“La historia y los personajes están basados en hechos reales archivados en la Biblioteca del Congreso de Estados Unidos que hemos ajustado a nuestro proyecto”, explica Floreal Bueno, director artístico de Port Aventura. Con una sólida historia de base, el parque no ha escatimado en detalles y creatividad en la construcción de su cuarto hotel. Nada está en el Gold River por casualidad. Se han reproducido lámparas –la del restaurante Opera House pesa 150 kilos–, sofás y marcos de época para las fotografías, se han traído pieles de búfalo desde Estados Unidos, así como herramientas agrícolas y, sin renunciar a la última tecnología, se han adaptado diseños como los indicadores de posición de los ascensores, que en lugar de ser electrónicos funcionan con agujas. “Más que habitaciones, aquí ofrecemos una experiencia vacacional distinta que complementa la experiencia de nuestros clientes en las cinco áreas temáticas del parque”, explica Teresa Escudé, directora de desarrollo de proyectos de Port Aventura.
La fachada de la mansión de Lucy es una de las más espectaculares, y su interior, el más lujoso y elegante de este nuevo complejo residencial, que cuenta con una superficie total construida de 30.000 metros cuadrados y capacidad para unos 1.500 clientes. En un tiempo récord de 18 meses, Port Aventura ha construido este hotel con estructura victoriana que ha supuesto una inversión de unos 70 millones de euros. La recepción está en el supuesto Ayuntamiento de la ciudad, el City Hall, y las habitaciones (202 dobles y 126 apartamentos con cocina y una o dos habitaciones cada uno) se distribuyen a lo largo de la Main Street y las 24 cabañas (también con cocina y dos habitaciones) rodeadas de pinos y con acceso independiente. El complejo cuenta con cuatro piscinas (una exclusiva para uso de los clientes de la Lucy’s Mansion), un supermercado, cuatro restaurantes y tres bares.
Los Norton y la joven pareja Callaghan se instalaron junto a un río, el Gold River, que ahora cruza el nuevo complejo y que tras superar varias cascadas y diques se transforma en tres lagos (las tres piscinas), cuyo fondo se ha pintado de negro para simular profundidad, pureza de agua y conseguir un efecto espejo. Como de costumbre, Lucy y su madre decidieron ir a ese río a lavar la ropa. Hacía mucho calor y se bañaron. Fue allí donde Lucy encontró una piedra. Era oro y esa misma noche Stewart Callaghan partió hacia el este para registrar la mina. Meses después regresó y bautizaron la ciudad como Sullivan, en honor al amigo comerciante de Missouri que les había prestado dinero para su travesía hacia el Lejano Oeste. A partir de entonces la ciudad no hizo más que crecer. Las caravanas que iban hacia California se desviaban hacia la próspera Sullivan, que en Robert y Elisabeth Norton y su única hija, Lucy, casada con Steward Callaghan, abandonaron su Missouri natal en busca de una vida mejor en la próspera California. Corría el año 1800 y con la fiebre del oro en su máximo apogeo miles de familias recorrían la senda de Santa Fe con la esperanza de hacerse ricos. Tras un penoso y duro inicio de viaje, con ataques de indios y forajidos incluidos, cuando cruzaron la frontera de Colorado, la familia se paró junto a un río a descansar. Allí cambió su fortuna. Hallaron una mina de oro y fundaron la ciudad de Sullivan. Esa aventura se ha recreado en un hotel de 502 habitaciones distribuidas por sus pintorescos edificios victorianos y en cabañas de madera rodeadas de verde. Port 1857 ya tenía escuela, supermercado, dispensario médico, prisión y burdel, y en 1886 se construyó la primera estación de tren.
“La historia y los personajes están basados en hechos reales archivados en la Biblioteca del Congreso de Estados Unidos que hemos ajustado a nuestro proyecto”, explica Floreal Bueno, director artístico de Port Aventura. Con una sólida historia de base, el parque no ha escatimado en detalles y creatividad en la construcción de su cuarto hotel. Nada está en el Gold River por casualidad. Se han reproducido lámparas –la del restaurante Opera House pesa 150 kilos–, sofás y marcos de época para las fotografías, se han traído pieles de búfalo desde Estados Unidos, así como herramientas agrícolas y, sin renunciar a la última tecnología, se han adaptado diseños como los indicadores de posición de los ascensores, que en lugar de ser electrónicos funcionan con agujas. “Más que habitaciones, aquí ofrecemos una experiencia vacacional distinta que complementa la experiencia de nuestros clientes en las cinco áreas temáticas del parque”, explica Teresa Escudé, directora de desarrollo de proyectos de Port Aventura.

La fachada de la mansión de Lucy es una de las más espectaculares de la ciudad de Sullivan

La residencia, que cuenta con jardín privado restaurante a la carta y 31 habitaciones tipo suite, está en un extremo de Main Street, la calle principal, en cuyos edificios con porche se ubican la casa del médico, la oficina del sheriff, la consulta del dentista, el banco o la funeraria, todo reconvertido en habitaciones
de: Mª José Pérez | 03/08/2009
Estimada Paula, no puedo dejar pasar por alto tu comentario. No es publicidad, se llama pre-opening, y se hace siempre que se quiere dar a conocer un producto de estas características, en este caso Port Aventura abrió sus puertas el 1 de julio en un pre-opening dirigido a prensa, socios de su club y trabajadores a precio de 1€ la habitación. Era un "ensayo" general de la apertura y una forma de darse a conocer sin tener que pagar; solo usando el "boca a boca". Abrió oficialmente el 17 de julio. Port Aventura lleva ofertando y publicitando este hotel más de un año.
de: Paula Robert | 01/08/2009
Qué linda publicidad de Port Aventura... sin el correspondiente distintivo de publireportaje. Señores, se les ve el plumero.







