El público ha estado décadas perdiéndose la música francesa contemporánea. Qué lástima. Mientras este país se hunde en la mediocridad, el vecino del norte suma éxitos allí donde la chanson supo crecer y multiplicarse. Mientras aquí sólo queda el underground para respirar un poco de música, allí los cantantes se hacen grandes con la edad y la sabiduría.
Christophe Miossec (Brest, Francia, 1964) es sólo un ejemplo más de que el paso del tiempo no es obstáculo para seguir siendo contemporáneo, sino una riqueza. Acérquense a Finisteriens (producido por Yan Tiersen) les fascinará.