Isidoro e internet

12/03/2010

Texto de John W. Wilkinson
Isidoro e internet
El 15 de marzo es el día de san Isidoro de Sevilla (Cartagena, 560-Sevilla, 636). Isidoro fue el benjamín de una familia piadosa –sus tres hermanos mayores, Leandro, Fulgencio y Florentina, también alcanzaron la santidad–. Obispo y pedagogo de la turbulenta España visigoda, Isidoro vertió su gran erudición en una abultada obra que de algún modo sirvió para salvar del olvido al quebrantado imperio romano. En 1999, fue proclamado santo patrón de internet.

¿Qué tendría que ver Isidoro de Sevilla con internet? Pues resulta que ese obispo que tanto pesó en la conversión de varios reyes visigodos al catolicismo romano era, al mismo tiempo, una especie de Wikipedia andante de la época. Se lo sabía todo, y lo que no sabía se lo inventaba. Su Etimologías es una obra tan vasta que parece mentira que pudiera salir del cerebro de un solo hombre. Un historiador inglés lo ha calificado como “el libro más influyente después de la Biblia en la Europa oriental durante casi un milenio”.

Aun así, se calcula que una cuarta parte de sus etimologías son disparates. Un ejemplo: afirma que los castores deben su nombre al verbo latín castrare (castrar), puesto que estos animales son capaces de castrarse con sus propios dientes. Haciendo caso omiso de lo obvio, mucha gente daría semejante bobada por verdadera hasta mil años después de su publicación. ¿Isidoro de Sevilla, santo patrón de internet? Pues claro que sí.
Pad

07/03/2010

Texto de John W. Wilkinson
Pad
La pugna, con ribetes bíblicos, entre Apple, Microsoft y Google por hacerse como sea con el grueso del negocio de las tabletas –¿de salvación?–, esos artilugios con aspecto de un iPhone gigante que prometen al usuario el oro y el moro, no ha hecho más que empezar.

Extremadamente delgado y ataviado con vaqueros y jersey negro de cuello alto, Steve Jobs, el amo de Apple, presentó al mundo a finales de enero el iPad, la tableta milagrosa que Moisés dejó olvidada en lo alto del Sinaí.

Pero ¿qué quiere decir pad? Además de compartir raíz etimológica con pod (vaina), significa, entre una tira de cosas, mohadilla o cuaderno, como así también plataforma de lanzamiento, que es lo que a Steve Jobs le fue de perlas durante la presentación de su nueva y revolucionaria creación.

No obstante, pad, como verbo, quiere decir rellenar o, cuando se trata de un libro, un discurso o la tableta de Apple, meter paja. Pues parece que a este iPhone realmente fenomenal que sirve para leer libros y periódicos, ver vídeos y películas, navegar y jugar, le falta el teléfono y la cámara. Unos pequeños detalles de nada que Jobs pasó por alto en el deslumbrante show promocional.

Del iPad se espera, entre otras virguerías, que impulse el mercado de los libros digitales y que haga de la prensa on line un negocio rentable. Deseos, desde luego, que no son moco de pavo. Gane Apple, Google o Microsoft, siempre habrá paja, mucha paja
Bonus

28/02/2010

Texto de John W. Wilkinson
Bonus
“¿Quiere usted un bonus?” Sin pensárselo dos veces, cualquiera contestaría que sí. Una persona cauta, no obstante, echaría primero un vistazo al diccionario de la Real Academia antes de comprometerse, pues puede que haya gato encerrado. Su búsqueda acabaría en un fracaso total, puesto que los académicos no reconocen esta palabra que los ingleses tomaron del latín bonus (bueno).

Aun así, se oye a menudo en la tertulias radiofónicas y se lee con frecuencia en la prensa española; muchas veces entrecomillada o en cursiva, a veces a cuerpo gentil. Suele utilizarse en referencia a banqueros y directores de grandes empresas: “Fulano percibirá un bonus de 100 millones”, dirán algunas publicaciones; unas afirmarán que se trata de un bono de 100 millones, mientras que otras asegurarán que no es sino una prima de esa misma cantidad, aunque también cabe la posibilidad de que alguna hable de una bonificación millonaria.

Y si la pregunta fuera, anglicismos aparte: “¿Quiere usted un bono, una prima o una bonificación?”, ¿cuál sería la respuesta más ventajosa para el afortunado empleado? Si se tiene en cuenta que bono suena a bonobús o deuda pública, y bonificación huele a algún tipo de descuento, solamente se salva prima, que la Real Academia define en su quinta entrada como “cantidad extra de dinero que se da a alguien a modo de recompensa, estímulo, agradecimiento, etc.”. Queda claro: optar por la prima no es hacer el primo.
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14 de marzo
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